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¿Se puede comer un huevo si esto es lo que aparece después de romperlo? Conocemos la respuesta

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Al cascar un huevo crudo, a veces se ven fibras o grumos extraños además de la yema y la clara evidentes. Esto no parece apetitoso, y a muchas personas les causa preocupación. ¿Qué son los grumos de clara en un huevo crudo?

Filamentos, eflorescencias, gérmenes, fibras, grumos blancos… los llamamos de distintas maneras y, cuando los vemos en un huevo, solemos empezar a preguntarnos qué es y si es peligroso. Algunos dicen que son nematodos, ascárides, gusanos. Y aunque a veces se encuentran, el característico moco blanco no tiene nada que ver con ellos.

¿Qué es la sustancia viscosa blanca del huevo crudo? Es completamente natural

La neblina blanca que se ve al cascar un huevo crudo es simplemente chalaza. Esta estructura se encuentra en los huevos de los animales. Están unidas a la membrana que rodea la yema por un lado y a la que rodea la clara por el otro.

Se pueden ver a ambos lados de la yema y su función es fijar la célula del huevo en una posición estable e inmutable. Por lo tanto, la presencia de esta mancha blanca es bastante natural y no debe ser motivo de preocupación. Al contrario.

La chalaza es un signo de que el huevo es fresco. Se desvanece con el tiempo, por lo que será claramente visible en aquellos huevos que hayan sido puestos hace relativamente poco tiempo. Sin embargo, su ausencia no significa necesariamente que el huevo ya esté estropeado. Si se ha conservado correctamente, se puede comer sin problemas.

¿Cómo se guardan los huevos? El peor lugar es la puerta del frigorífico

Otra secreción preocupante en un huevo puede ser una mancha roja. Esto también es perfectamente natural. Se trata simplemente de una pequeña cantidad de sangre de gallina que se ha introducido en el ovario o en la trompa de Falopio. Si las manchas rojas o la secreción blanca te quitan el apetito, puedes eliminarlas fácilmente.

Si quieres que tus huevos se mantengan frescos durante más tiempo, asegúrate de almacenarlos a una temperatura constante. Puede ser en un armario fresco o, preferiblemente, en el frigorífico. Evita guardarlos en la puerta, donde estarían expuestos a fluctuaciones de temperatura. Vigila la fecha de caducidad y en cuanto notes que tienen un aspecto extraño o empiezan a desprender un olor desagradable, mejor no los comas.

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admin
¡¡¡Hola!!! Me llamo Sánchez y soy un experimentado redactor apasionado por la cocina. A lo largo de los años, he aprendido diversas tradiciones y recetas culinarias, y las escribo para ti, con el objetivo de compartir mis conocimientos.